El acento en la diferencia. Escribir en el Perú desde una mirada LGBTIQ
Autor:
Juan Carlos Cortázar
Editorial:
Colección SOL DE LIMA
Género:
antología, cuentos, crónicas
Año:
2021
páginas:
132
S/35.00
Sobre El acento en la diferencia. Escribir en el Perú desde una mirada LGBTIQ:
«Esta antología reúne cuentos y crónicas de nueve autoras y autores peruanos, publicados entre 1996 y 2019, textos en los que habitan maricas y cabros, travestis y trans, embarazadas calientes, diosas y camioneras, hijos, padres, alumnas y profesoras e, incluso, héroes y villanos de nuestra historia nacional. La selección no pretende ser estrictamente representativa de la producción literaria nacional sobre la experiencia de vida LGBTIQ, aunque de alguna manera es una buena muestra de ella».
Juan Carlos Cortázar
Nosotros no somos los únicos conspiradores
Erika Almenara
(cuento)
José Gabriel se percató de que el corregidor aún dormía. Volvió a mirar, mientras susurraba palabras ininteligibles para los animales que lo observaban, sus cuerpos desnudos descansando en la hierba de las caballerizas. El choque de las ramas de los árboles contra el viento seco de Tungasuca emitía una melodía dura y punzante que llevaba a José Gabriel a recordar la batalla que contra su piel había librado el español la noche anterior.
Lo había visto por primera vez en Tinta, ordenando el castigo a un grupo de indios que se rehusaban a participar de la mita. Estaban enfermos, pero don Antonio Arriaga, autoridad española encargada de recaudar los tributos, administrar el trabajo obligatorio en las minas y supervisar los asuntos de interés regional, no entendía de razones. El corregidor vio aparecer a José Gabriel e interrumpir su perorata aleccionadora. Era un indio insolente de pelo desordenado y labios gruesos que le gritaba palabras indescifrables a las que él no atendía. Don Antonio, pues, observaba los muslos firmes del indio aferrados al caballo y las gotas de sudor que se translucían en su camisa blanca.
Por su parte, José Gabriel miraba al corregidor desde su caballo mientras le vociferaba insultos y maldiciones desde ese ardor que le venía del pecho. Pero a la misma vez, en ese mismo pecho, latía y se inflamaba una sutil fascinación por la rareza blanca, azuloza que el kuraka tenía en frente. Una rareza injusta y maldita que había desgarrado familias enteras, tras alaridos de dolor y súplica que condenaron las minas de Tungasuca. La confusión de ideas en la cabeza de José Gabriel hicieron que diera la orden de partida a los jinetes que lo acompañaban y saliera rápidamente del área, mientras que don Antonio lo veía galopar con recelo, desconfianza y cierto placer.