Mundiales y destinos
Autor:
Jorge Cuba Luque
Editorial:
Colección ALDEA GLOBAL
Género:
narrativa, crónicas
Año:
2017
páginas:
211
S/15.00
Sobre Mundiales y destinos:
«En Mundiales y destinos hablo de personajes del balompié que alguna vez participaron en un mundial. Un mundial es el momento supremo para un futbolista, pues el mundo entero lo observa y porque no juega únicamente para lucirse o defender a un club: representa una imagen de su país; la camiseta que viste lleva los colores de su bandera nacional. Él y sus compañeros son la alegoría de su propio pueblo. Hablo de ellos para acercarme a lo que fue o pudo ser el destino que los aguardó a la vuelta de un partido, de una vida consagrada al fútbol. Hablo de ellos para tratar de saber qué hay, qué pudo haber en el hombre que provocó la alegría de una nación o que la hundió en la tristeza. Alegría y tristeza igualmente efímeras, como la vida misma».
Jorge Cuba Luque
El capitán traidor
Eran las tres de la tarde del 13 de julio de 1930 en el modesto estadio del barrio de Pocitos, en Montevideo. Unos seis mil aficionados se habían dado cita allí a pesar del frío del invierno austral para presenciar el primer partido del primer mundial de fútbol organizado por la FIFA, entre las selecciones de Francia y de México. La inauguración oficial se realizaría unos días después en el estadio Centenario, al que le faltaban los últimos toques de albañilería para darlo por finiquitado. Tras una somera presentación de los equipos, los futbolistas se colocaron rápidamente ante los pocos reporteros gráficos que cubrían el evento: Alexandre Villaplane, capitán del combinado francés, posa de pie para la posteridad con el balón bajo un brazo, junto a los defensas y el arquero, detrás de los delanteros en cuclillas. Aquella tarde en la capital de Uruguay tal vez le vendría fugazmente el recuerdo mucho tiempo después, la mañana del 26 de diciembre de 1944, cuando, condenado a muerte por alta traición, asesinato múltiple y pillaje, se vio en el patíbulo de un cuartel de gendarmería en las afueras de París frente a un pelotón de fusilamiento. Era también invierno.
Mediocampista hábil y eficiente, algo recio, desde sus inicios en las divisiones inferiores del FC Sète, Alexandre Villaplane llamó la atención y se hizo notar por su capacidad para definir jugadas, por su evidente voluntad de hacerse un nombre, de un lugar en el fútbol, de hacer dinero. No le fue difícil ser admitido en el equipo de adultos y participar en el campeonato de la primera división del balompié galo; tras algunos altibajos superados con tesón, no solo se hizo titular de su equipo, sino que adquirió rango de líder, de guapo, de aquellos que disputan el mejor ubicado.